Los inicios de las fiestas falleras en Sagunt se sitúan en 1926 cuando dos amigos, Antonio Blasco San Juan y Francisco Cervantes López, residentes en el Puerto de Sagunto expresan su deseo de conocer de cerca el mundo de las fallas y visitan varios talleres de la capital del Turia. En una de aquellas visitas se llevan una “olla y un Bunyol” que plantan en el calle y queman el día de San José. El resultado: un grupo de vecinos de los calles Libertad, Luis Cendoya y otros se agrupan e inician lo que será la comisión fallera que plantara la primera falla saguntina

1945. La comissió fallera “plantà” el seu monument al carrer Luis Cendoya, en el moderm nucli de la població.

1945. La comisión fallera “plantà” su monumento en la calle Luis Cendoya, en el moderno nucleo de la población.

La primera falla se “plantó” en el Puerto de Sagunto, en el calle Poeta Llombart, frente al actual número 52, gracias a la tenacidad y trabajo d’Antonio Blasco, Francisco Cervantes, Ángel Xirivella, Bautista López, Antonio Pérez, Ángel Gavarda, Pedro J. Redàs, Pascual Gómez y Vicente Ramos. Se reunían a la salida de fábrica y entre todos construyeran los “ninots” con los trajes cosidos por las mujeres. De Francisco Cervantes eran las críticas y los esbozos.

El nacimiento de las fallas en Sagunto coincide con el intento segregacionista por parte de un grupo de vecinos del Puerto de Sagunto, los que en 1927, pretenden constituirse en municipio independiente de su capital municipal.

En 1932 se

En 1932 se “plantó” la primera falla en el núcleo antiguo de la ciudad de Sagunto. La comisión fallera tuvo sus orígenes, un año antes, en la Sociedad Vitivinícola Saguntina. Un avión simbolizaba la llegada del nuevo régimen republicano. Unas columnas simbolizaban la economía, el trabajo, la música, etc. Los muñecos alusibos al trabajo fueran indultados y regalados al alcalde de la ciudad, Joan Chabert i Bru.

La falla aludía al estado de abandono de los calles del Puerto de Sagunto. Presidía el monumento la figura de un laminador sobre la bañaera de la abundancia, del que salían los hierros laminados que representaban el orgullo de los habitantes del Puerto de Sagunto. Se aludía al encorchador que estaba situado en este calle y que por sus emanaciones pertinentes era intransitable. La plaza del Mercado cuando caían cuatro gotas se convertía en una laguna.

“En las esquinas de la base habían cuatro grandes cornetas de pregonero municipal, y rodeando la parte alta muchas orejas de dos palmos porque en esta calle no se pregonaba ningún bando municipal

Falla “La Taronja”. Se “plantó” en la Glorieta en 1967 y 1969. La Comisión la formaban un numeroso grupo de trabajadores de los dos nucleos de población de los almacenes de confección de naranja de la ciudad

En los lienzos se criticaba el abandono de las calles llenas de basura, cuyo carro se llenaba tanto que hacía un reguero de basura por donde pasaba, así como la competencia de los dos propietarios de autobuses que se disputaban con afán el viajero cuando estaban ambos empresarios en la plaza o parada de autobuses”.

Semana fallera. Era en los años 50 del siglo XX. Un grupo de falleros de Puerto de Sagunto llevando ramos de flores desfilando seguidos por la comisión.

Semana fallera. Era en los años 50 del siglo XX. Un grupo de falleros de Puerto de Sagunto llevando ramos de flores desfilando seguidos por la comisión.

(J. Senent Llácer. El Puerto. 1955).

La primera falla tuvo su “llibret”, de desconocido autor, donde se relata la “esplicasió y relasió de la Falla del calle del Poeta Llombrat. Puerto de Morvedre. 1927″. Interesante cuadernillo de 16 páginas subvencionado, como es habitual, por el comercio del barrio El “llibret” Está dividido en cuatro partes: Preámbulo, Relación, Explicación y Despedida.

En 1983 la comisión de la falla “Els Horts“ ofrendó por primera vez a la Mare de Deu del Desamparats en su propia ermita de la calle Mayor en el nucleo antiguo de la ciudad.

En 1983 la comisión de la falla “Els Horts“ ofrendó por primera vez a la Mare de Deu del Desamparats en su propia ermita de la calle Mayor en el nucleo antiguo de la ciudad

En 1930 Carmelo Rueda construye el monumento fallero para la comisión de la calle Teodoro Llorente. En aquella ocasión se dedicará a las mejoras urbanísticas, aguas, alumbrado, etc. de Puerto de Sagunto. Según el boceto que se conserva en el Archivo Municipal, el artista refleja la necesidad de solucionar los problemas del aigua potable. Una gran noria montada sobre una moneda de “duro” de plata es accionada por un usuario que espera la llegada del preciado líquido. Junto al farol un “portsagunti” separa con un candil.

Cuando Vicent Andrés Cerveró propuso a la Sociedad vitivinícola Saguntina “plantar” una falla en la ciudad en 1932, en el Puerto de Sagunto ya se había consolidado esta tradición que iniciarán los aprendices de carpintero de la capital del Turia. Cuando en Sagunto ciudad se pensaba plantar una falla, la primera de su historia, en el Puerto de Sagunto era ya tradicional que, por lo menos, una comisión de entusiastas falleros ofreciera sus vecinos estos monumentos de cartón y madera. La falla de 1931 plantada en el cruce de las calles Luis Cendoya y conde de Romanones estaba dedicada al deseo de segregarse el Puerto de Sagunto. En aquella ocasión la idea de la segregación, después del fracaso de 1927 y posteriores intentos, no se había olvidado, se mantenía viva en el sentir de algunos habitantes del Puerto de Sagunto.

Durante algunos años la Parroquia de San José “planto” su falla. Antonio Cosin Mares aportó sus conocimientos artísticos. Los monumentos eran construidos por los propios vecinos de aquel barrio del Puerto de Sagunto. En la foto, la falla de 1987.

Durante algunos años la Parroquia de San José “planto” su falla. Antonio Cosin Mares aportó sus conocimientos artísticos. Los monumentos eran construidos por los propios vecinos de aquel barrio del Puerto de Sagunto. En la foto, la falla de 1987..

El motivo monumental de la falla de 1931 era un mojón de separación de términos, con el escudo del nuevo poblado levantino, Algunas críticas y un Azogue que representaba el progreso y el comercio y que los concejales de la Ciudad consideraran un insulto, por lo que prohibieran el montaje d’aquella falla.

En 1932, se “plantó” la primera falla en Sagunto ciudad. En 1931 Vicente Andrés Cerveró proponía organizar las fiestas falleras en la Sociedad vitivinícola Saguntina. La propuesta fue aceptada y así, de esta forma, se inician las fiestas falleras en la ciudad. La primera comisión la presidía el mismo señor Andrés Cerveró, formando parte activa los socios: Francisco Casañs, Ramón Palanca, Miguel García, José Báguena, Joaquín Peña, Manuel Martínez, Amadeo y Francisco Orilla, Ramón y José Lluesma.

La sede de la primera “comisión” se estableció al “Bar de Bono”, lanzándose desde allí los falleros a la calle para iniciar “l’apunta”, disparándose una traca de cien metros y siendo acompañados por la “xaranga”. Las cuotas se establecian en tres categorías: cinco, diez y veinticincos céntimos semanales. Próximas las fallas de 1932 se dio un baile en el desaparecido “Cinema Sagunti” el empresario, señor Villalba, ofrecía la sala gratuitamente. Por votación popular fue elegida “bellesa fallera” la señorita Consuelo Alcamí, con escaso margen de diferencia sobre Josefina Rojas, por la razón de la que se acordó el nombramiento de ambas dos en aquella ocasión.

El “monumento fallero” se construyó en unos talleres del Puerto de Sagunto, siendo sus artistas Antonio Blasco y Francisco Fernández. La falla fue transportada a la ciudad antigua sobre dos bateas cedidas por Altos Hornos del Mediterráneo, S.A. La historia fue el tema elegido para la primera falla de Sagunto ciudad. La invasión de los cartagineses y la segunda Guerra Púnica. De un gran libro salían llamas que conseguían más de quince metros de altitud, rodeadas d’un castillo.

Las figuras eran saguntinos que se tiraban en el fuego, otros morían a manos de los cartagineses. Capiteles con alegorías representando a la industria, la agricultura, el comercio, la música y un avión, a gran tamaño, que simbolizaba la llegada del nuevo régimen republicano, completaban los temas de aquella primera falla.

La falla se “plató” en el Camin Real, frente al Ayuntamiento, frente de los míticos comercios de Caruana, la Palma, Peña, etc. Las alegorías del trabajo fueran indultadas y regaladas entonces al alcalde Juan Chabret Moreno. El autor del libret qué contiene la falla lo redactó un poeta saguntino, Manuel Graullera, mejor conocido como Nelo Caguetas.

La “dolçaina i el tabal”, así como el canto de les “albades”, forman parte indiscutible de la casi centenaria fiesta fallera saguntina.

La música tradicional valenciana no podia faltar en la Semana Fallera saguntina.

La música tradicional valenciana no podia faltar en la Semana Fallera saguntina.

Las fallas infantiles se iniciaran en la ciudad de Valencia en 1874, pero será a los años 30 del siglo siguiente, cuando se abandona la antigua tradición de recoger trastos viejas y maderas que eran arrastrados con una alfombrilla vieja. Los niños empiezan a imitar a sus mayores reproduciendo las fallas grandes a tamaño reducida y en muchos casos, como dice El Fallero de 1936, superando en gracia e ingenio a las grandes.

La prensa de los años 30 se hizo eco del incremento de las fallas infantiles. por el “Pensat i Fet” de 1933 sabemos que la mayoría de las comisiones falleras contaban con su comisión infantil, e incluso con “Bellesa Fallera”. La revista “El Fallero” critica la proliferación de estas fallas y la insistencia de los niños pidiendo la voluntad para la falla. La revista El “Bunyol” en su número de 1936, dará a conocer a la “Miss Fallera Infantil”. Pensado y hecho de 1935 publicano 12 bocetos de fallas titulando “los Pensat i Fec infantil”. La publicación que de alguna manera aglutinó al pequeño mundo fallero de los niños fue el suplemento del Mercantil Valenciano, “Los Chicos”, edición semanal que dedicó gran atención a las fallas infantiles de Valencia y otros ciudades de su provincia.

En noviembre de 1929 el diario El Mercantil Valenciano inició la publicación del suplemento infantil “Los Chicos” que muy pronto inició la publicación de las fotografías de las comisiones y bocetos de las fallas infantiles, no solo de la capital, sino de los pueblos y ciudades donde se “plantaban” los pequeños monumentos falleros, Sagunto entre otros. De las fallas infantiles saguntinas se hizo eco en diferentes números, como veremos.

En el ejercicio de 1934-1935 la comisión fallera infantil Pacheco-Sant Miguel, de Sagunto, “plantó” su monumento en la calle Pacheco (Camino Real) . La comisión la formaban; Salvador Blay, presidente; Santiago Moreno, vicepresidente; Enrique Camarelles, secretario; Enrique Gironza, vicesecretario; Enriqueta Collado, presidenta; Elia García, vicepresidenta; Lolita Graullera, secretaria; Juanita Collado, vocal. Asunción Ordaz fue renombrada belleza fallera y Amparito Camarelles dama d’honor

También en el ejercicio 1934-1935 se “plantó” en la plaza del Salvador la falla infantil “La Colilla”. La creación de esta comisión parte de la Sociedad Vitivinícola Saguntina. La comisión la presidía Pedro Lozano y formaban parte d’ella; José Carot, vicepresidente; Andrés Robustiano, secretario, Vicente Blasco; vicesecretario, José Bono; tesorero. José Navarro, Vicente Villar, Manuel Lozano y José Escrig, vocales. Las bellezas falleras eran Paquita Tapia Cerezo y Marine Tuerto.

EMILIO LLUECA I ÚBEDA